En las Asesorías personalizadas hablaremos de tú a tú sobre lo que más te preocupa de tus peques y de la forma de entender y llevar a cabo su educación. Partiendo del respeto, de la importancia de la Educación Emocional y del conocimiento del cerebro del niño para aplicar las herramientas de la Disciplina Positiva con las que más cómoda te sientas y que mejor se adapten a las situaciones reales que estás viviendo.

Haremos un seguimiento para poder resolver realmente las situaciones o los problemas que más te preocupen. ¡Así comienza el verdadero proceso de cambio!

Trabajaremos tú y yo para lograr el cambio. Valoraremos cada situación y te acompañaré durante todo el proceso. Ya no te sentirás perdida, dejarás atrás la sensación de estar todo el día regañando u ordenando como sargento del ejército. Trabajaremos juntas para que puedas disfrutar de tu maternidad en casa o de tu profesión en el aula, para que puedas dejar de preocuparte y sientas que tienes el control de la situación sin necesidad de gritar, de castigar o de chantajear para que te hagan caso… y, por supuesto, sin caer en la permisividad. Suena bien, ¿verdad?

¿Sabes qué es lo mejor? Es que cuando se aplican las herramientas de forma personalizada, conociendo el ambiente, el contexto y la situación… ¡de verdad funciona!

Son varias las personas que ya lo han probado y no paran de decirme: “Pues es verdad, esto funciona”. ¿Tú también quieres ser una de ellas?

Si te has sentido identificada y quieres empezar a hacerlo de otra forma... ¡ESTO ES PARA TI!

Porque es posible educar sin necesidad de castigar, amenazar, chantajear o sermonear.

Porque aprendemos, APRENDEN, de los demás (observando, imitando…) y de los propios errores que inevitablemente cometemos tantas veces al día.

Porque si ante una “mala conducta” mi respuesta es…

  • REGAÑAR: “Es que siempre estás igual, eso no se hace”
  • CASTIGAR: “Pues ahora te vas a quedar sin jugar”
  • AMENAZAR: “Como sigas así nos vamos y no volvemos nunca más”
  • CHANTAJEAR: “Mira ven, que si dejas de hacer eso compramos un helado”
  • CHANTAJEAR (EMOCIONALMENTE): “Si sigues haciéndolo me voy a poner muy triste”
  • GRITAR: “¡¡¡¡¿¡PUEDES DEJAR DE HACER ESO!?!!!!”

…sólo le estoy enseñando que lo que hace ESTÁ MAL, me molesta y tendrá una CONSECUENCIA NEGATIVA. Pero no está aprendiendo otras alternativas válidas de lo que sí puede hacer, ni le estamos ofreciendo la oportunidad de aprender de sus errores.

¿CÓMO PUEDO HACERLO?

  1. CONECTA: Acércate, mírale a los ojos y (si te deja) cógele la mano.
  2. CALMA: Háblale con voz pausada y explícale por qué debe dejar de hacerlo.
  3. ALTERNATIVAS: Ofrécele alternativas válidas y similares a lo que está haciendo. No se trata sólo de parar la conducta. Si no tiene “nada que hacer” volverá a repetirlo.
  4. Siempre que sea posible ANTICÍPATE y haz los tres pasos anteriores justo antes de que haga aquello que no puede hacer. “Mejor prevenir…”

Lo sé, quieres hacerlo pero te falta constancia, herramientas... ¡o directamente no sabes por dónde empezar!

¡TE ACOMPAÑO EN EL PROCESO!

Y VERÁS CÓMO EMPIEZAS A NOTAR LOS RESULTADOS MUY PRONTO

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